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Los
siguientes son extractos de lo redactado por el Rev. William Chauncey
Langdon, Primer Rector de la Congregación Americana en Roma, de
"El Eclesiástico", fechado 27 de enero de 1873.
"Varios de los periódicos romanos ayer u hoy ofrecen
una información más o menos detallada de un evento
que debe haber suscitado reflexiones inéditas en el pensamiento
de muchos romanos; se ha puesto libre y formalmente y a la vista
de todos, la primera piedra de una iglesia destinada a elevar al
cielo un testimonio solemne en esta ciudad pontificia, de una fé
que es católica sin ser papal y protestante sin dejar de
ser católica. Si esta iglesia, una vez completada, llamara
de algún modo la atención sobre el significado de
la puesta de esta primera piedra, el Festival de San Pablo del 1873
será recordado no sólo como me dijo un amigo, en la
historia de nuestra Iglesia, sino también en la de la Iglesia
Romana".
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Noviembre de 1870: Se decidió construir la iglesia y durante
el invierno las donaciones aportaron una importante suma de dinero.
"Honora quién te honora", desde entonces los esfuerzos
sin premio, la paciencia infinita, el tacto, la sabiduría
y la fé de nuestro capellán han permitido ir adelante
con el proyecto.
"Fue necesario excavar más de cuarenta pies para poner
los fundamentos, y así, cuando nos asomamos al entablado
para mirar hacia abajo en la profundidad ya todo estaba listo, hicimos
caer con nuestras propias manos las primeras piedras de esta base
sólida de hormigón y cemento romano - piedras que
no estarán nunca más a la vista durante toda la vida
de esta Iglesia, yo elevé mis agradecimientos a Dios por
esas piedras vivientes que el gran constructor de esta Santa Iglesia
había puesto fuera de la mirada de nuestros ojos y del conocimiento
de los hombres, como base para construir su casa espiritual "
tan llena de gloria".
Contribuir a la construcción de esta iglesia es un santo
privilegio y la Iglesia se dará cuenta, muy pronto de esto;
cuando se habrá acabado de poner y de pagar por la última
piedra y la Convención General se ocupará de las disposiciones
necesarias para la consagración, serán muchos los
que desearán haber tenido el privilegio de unirse para contribuir
a la construcción de una iglesia que no sólo representa
una bendición para sus hijos que en el futuro habrán
de frecuentarla, sino que es el símbolo del inicio de una
nueva epoca en la historia de la Iglesia de Cristo.
En 1859, Alonzo Potter, Arziobispo de Pennsylvania, celebró
la Eucaristía en una casa privada en Trinitá dei Monti.
Esta fue la primera vez que en Roma se había celebrado la
divina adoración según la liturgía de la Iglesia
Protestante Episcopal. Posteriormente durante el mismo año
el Rev. William Chauncey Langdon, incitado por el Obispo Potter,
llegó a Roma con la intención de dar vida a una iglesia.
El 20 de noviembre con motivo de la Legación se celebró
el primer servicio; el 22 de noviembre se reunieron algunos ciudadanos
americanos que formaban parte de varias denominaciones y decidieron
de proceder a organizar una Iglesia Episcopale. Dicha iglesia asumió
la denominación de Iglesia de la Gracia. El 2 de febrero
de 1860 se celebró la primera reunión del Consejo
Paroquial y se eligió como Rector el Rev. Langdon, el año
siguiente, el 11 de febrero de 1861 se envió una petición
al Obispo Presidente "a fin de que la paroquia de la Iglesia
de la Gracia en Roma, Italia, fuese integrada bajo la autoridad
de la Convención General y reconocida como parte de la Iglesia
Protestante Episcopal". La respuesta positiva del Obispo
Presidente llegó durante la primavera.
La Iglesia de la Gracia continuó a ofrecer sus servicios
a los americanos en Roma, aunque la congregación era bastante
itinerante hasta 1866, año en que le concedieron el permiso
de utilizar un viejo edificio anteriormente destinado a granero,
situado fuera de Piazza del Popolo el mismo que fue renovado al
costo de $ 3.000 y convertido en una iglesia con la capacidad de
500 fieles.
En 1869 se elegió como Rector al Rev. Nevin; este fue un
momento muy crítico ya que el año sucesivo Roma dejaba
de ser gobiernada por el Vaticano. La nueva Constitución
concedía libertad de culto y se liberalizó la construcción
de iglesias de culto no Católico Romano dentro de los muros
ciudadanos. Al cabo de dos semanas de tal proclama el Consejo Parroquial
decidió "solicitar a la congregación y a los
amigos de la capilla, a que se recabara en patria, una suma no inferior
a $ 100.000 para destinarse a la construcción de una iglesia".
En 1871 se decidió cambiar su nombre y en 1872 se compró
el terreno en el que se encuentra ahora situada la iglesia y el
rectorado por la suma de $ 18.500. Después de poco tiempo
se obtuvo de la ciudad de Nueva York el primer estatuto, que colocaba
la propiedad en las manos de siete síndicos. El mismo Doctor
Nevin en noviembre de 1872 inauguró los trabajos y el día
de la Fiesta de San Pablo, el 25 de enero de 1873, se colocó
la piedra angular.
Tomado de "Cincuenta años de la Iglesia Americana
de San Pablo en Roma; algunas de las notas históricas y descripciones
ofrecidas por el Rector" (Walter Lowrie, Roma 1926)
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