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El
mosaico que figura en la pared occidental y que representa la Natividad
fue realizado por George William Breck (1863-1920), que lo
terminó en ocasión de la Navidad de 1913. Más
arriba en la pared está inscrito el texto Navideño:
GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y PAZ EN LA TIERRA.
Pero, como escribía Walter Lowrie, en aquellos
años Rector de San Pablo (Cincuenta años de la
Iglesia Americana de San Pablo en Roma - Walter Lowrie, Roma 1926)
el cuadro general resultaría incompleto sin la pintura que
se encuentra en la parte superior en la cual aparecen la tierra
habitada, la luna, el sol, las estrellas, la bóveda celeste
y la mano de Dios; porqué "Gloria in excelsis Deo"
no significa máxima gloria sino gloria en el lugar más
sublime. En este cuadro figura el lugar más sublime y el
universo como manifestación de la gloria de Dios. La Creación
y la Redención están relacionadas. Lo que no ha sido
revelado de forma explicita en la Creación, es decir la sublime
intención de Dios desde el primer momento, fue posteriormente
revelado por Jesucristo. Por lo tanto ahora podemos mirar a la creación
con una perspectiva diferente, mientras nos damos mayormente cuenta
de la amplitud de su misericordia y (resumiendo los versos de Robert
Browning),
cómo se extiende el poder y el amor del
Todopoderoso, Cristo en Dios.
'Nosotros representamos la Creación en su forma
más completa en la Tierra. ¿Qué cosa podría
representar mejor la casa del hombre que las dos ciudades sagradas
de Belén y Jerusalén? Ellas marcan el principio y
el fin de la vida de Jesucristo en la tierra y representan la manifestación
más alta del desarrollo humano en ella. Dichas ciudades constituyen
el elemento principal de los mosaicos del ábside precedente.
Burne-Jones no eliminó completamente este tema, en cuanto
el mismo representa Cristo en su trono en Jerusalén. Por
mi parte hubiera preferido que este tema simbólico se representara
en su forma más usual y este es el lugar donde mejor hacerlo,
ya que vincula el cuadro de la Creación con la escena de
la Navidad...'
La Fachada
Los
mosaicos que figuran en la fachada necesitan poca explicación;
en el rosetón aparecen cuatro ángeles, es decir los
cuatros Evangelistas, según la visión de Ezequiel
y de San John el Divino. A su vez el mosaico encima de la puerta
representa "San Pedro en la cárcel en Roma" no
una mazmorra, sino según la descripción que se encuentra
en los últimos versos de las Actas, un lugar en el que estaba
sujeto a un vigilancia benévola, "y el vivió
dos años enteros en la casa adoptada, recibiendo todo lo
que le ofrecían, predicando el reino de Dios y enseñando
todos los principios de Jesucristo con toda la fuerza de su espíritu,
sin límites"....como escribía de su prisión
en Roma a los habitantes de Philippi (1:15-18), diciendo: "Algunos
predican de Cristo por envidia y contraste y otros de buena voluntad,
estos los hacen por amor, conscientes de dedicación en defensa
del evangelio. Pero los otros, insinceros, proclaman un Cristo conflictivo,
para causarme dolor en mi prisión. ¿Que hacer entonces?
¡Aceptar esta proclama de Cristo! "Por lo que yo me alegro".
Estas últimas palabras son grandiosas, Yo creo que ningún
clérigo, profeta o predicador nunca las pronunció
en la lucha por conflictos religiosos y yo las he inscrito como
lema de nuestro mosaico. Estas palabras están escritas en
letras de oro sobre la puerta, de manera que todos los hombres que
ingresan o pasan por allí, pueden leerlas como lema de la
Iglesia Americana de Roma. DUM OMNI MODO SIVE PER OCCASIONEM SIVE
PER VERITATEM CHRISTUS ANNUNTIETUR ET IN HOC GAUDEO SED ET GAUDEBO.
(ibid.)
George Breck llegó a Roma en 1895 para ocuparse
de pintura mural gracias a su amistad con Eliahu Vedder. El fue
el primer ganador del premio Lazarus por la Pintura Mural en la
Academia Americana de Roma (1897-1902). Posteriormente, durante
el 1904-1909 obtuvo el cargo de Director de la Academia.
Lowrie en su discurso introductorio había dicho, hace catorce
años George Breck y yo éramos estudiantes en Roma.
Cuando, hace siete años yo vine aquí como Rector,
él era el Director de la Academia Americana. Entonces era
un miembro de la Junta Parroquial y me llamó aquí.
Durante muchos años él fue de mucha ayuda era lo más
eficiente que tuve, en particular en el período en el que
más necesitaba de ayuda. Nadie sabe la importancia que Breck
ha tenido en todos los trabajos, grandes o pequeños, que
han contribuido a mejorar la imagen de la iglesia en los últimos
siete años. Como dicho, fue él quien realizó
la efigie de bronce del Doctor Kevin y que dibujó los dos
púlpitos (de madera) y los mosaicos de la fachada. Pero yo
podría añadir aun que durante ese período no
hubo actividad en la que Breck no participara. Considero a este
artista como uno de los principales donantes de este monumento.
Él hizo todo esto por amor. Se entregó totalmente
a esa labor para el bien de la Iglesia que yo se ama más
que nada y que siempre será su casa espiritual preferida.
("St John's Messenger, Vol. 8 N. 8, Flushing, NY, Pascua
de 1921).
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