St. Paul's Within the Walls Episcopal Church

Posts

Bearing witness in Rome to a dynamic and living Christian faith, open to all and rejecting none.

Mayo 17 – Nuestro Señor ora por todos nosotros!

cristo
Continuamos meditando los hermosos escritos de San Juan, escritos que nos enseñan el verdadero amor por las cosas de Dios. San Juan era un profundo enamorado de Dios y es eso lo que nos ha trasmitido en todos sus escritos.
La oración de Jesús por los creyentes en el capítulo 17 es la última escena del ministerio de Jesús antes de su pasión. El séptimo domingo del Tiempo Pascual es el último domingo antes de Pentecostés, la fiesta de Espíritu Santo. Según el calendario litúrgico, Pentecostés es el preámbulo del Tiempo de la Iglesia.
Esta temporada litúrgica invita a la iglesia a ir al mundo a compartir el mensaje y las historias de salvación que hemos venido escuchando desde Adviento hasta el Tiempo Pascual. Visto y vivido de varias maneras, sean estas: teológicas, litúrgicas, devocionales y vividas en la práctica de maneras diferentes, cada pueblo con sus características y maneras de celebrar propias, pero siempre al centro la vida, pasión, muerte y resurrección de Cristo.
Es de vital importancia que nuestro Señor Jesucristo haga una oración por aquellos y aquellas a quienes va a enviar próximamente; sea a sus discípulos a una vida fiel y fortalecida en medio de la tribulación de la pasión y a cada uno de nosotros, aquí y ahora, en esta sociedad hedonista y egoísta al máximo, en la que cada uno busca sus intereses sin pensar en los demás. En esta sociedad estamos llamados nosotros a predicar las grandezas del evangelio, viviendo coherentemente como verdaderos hijos de Dios.
El pasaje del evangelio de hoy nos ofrece algo más que la simple observancia de una disciplina religiosa o espiritual. Los versículos que hoy meditamos nos proporcionan mandatos, promesas y razones las cuales dan fortaleza a nuestra esperanza para nuestro diario vivir.
El gran mandato, como lo hemos conocido tradicionalmente, es ir al mundo a “predicar el evangelio”, que no es otra cosa que ha hacer conocer el amor infinito de Dios.
Según San Juan, Jesús manda a sus discípulos ante la amenaza de la pasión. Juan parecería argumentar que el ministerio de los seguidores del Cristo comenzó en la vivencia de la pasión, muerte y resurrección. En forma de oración, Jesús envía a sus discípulos al mundo entero a proclamar la buena noticia.
Es importante que Jesús ore por sus discípulos. La tradición cristiana, basada en las escrituras, afirma que el Señor intercede por nosotros. Pero Juan nos presenta una instancia de intercesión divina explícita. Dios, encarnado, toma su tiempo durante su ministerio terrenal, para orar por aquellos que, más que discípulos y siervos, son sus amigos y amigas, hermanos y hermanas.
Parecería que Jesús no sólo responde a un sentido de misericordia divina. Más aún, Jesús muestra un compromiso solidario con aquellos que, desde ese momento, compartirán con él la responsabilidad de la construcción del Reino de los Cielos. Y no sólo por aquellos físicamente allegados a él, sino que, más adelante en el capítulo, podemos ver que los creyentes en la historia son incluidos en la intercesión divina.
El texto bíblico hace tres afirmaciones interesantes que parecen describir la transformación de discípulos a apóstoles:
En varias ocasiones Jesús describe la identidad de sus seguidores. Primeramente Jesús describe a sus seguidores como dados por Dios a Jesús. Además en este texto podemos darnos cuenta de la intencionalidad de relación, de salvación y de misión de parte de Jesús con toda la humanidad.
También vemos el deseo de Jesús de que sus seguidores, no sólo respondan a una responsabilidad que se espera, sino que lo hagan viviendo en el gozo de la salvación que se cumpla en nosotros el gozo del Señor.
Si bien es cierto que el trabajo del reino del cielo en la tierra requerirá esfuerzo y sufrimiento, los llamados al apostolado estamos llamados también a vivir con gozo.
De las tradiciones teológicas judías, los cristianos y cristianas afirmamos que la relación entre Dios y los seres humanos produce algo mucho más que la simple alegría. La relación entre Dios y nosotros nos lleva a vivir en un profundo gozo lo cual es más que una simple alegría.
Es importante también ver que Jesús ora por conocimiento y sabiduría. Jesús les enseñó a sus discípulos (y a través de ellos a nosotros) sobre el misterio del amor, reconciliación y salvación. No sólo Jesús rinde cuenta de lo que les enseñó, sino que pide que lo que aprendieron sus discípulos lo puedan recordar, vivir y comunicar.
Al final del texto del Evangelio de hoy, Jesús habla de la santificación. Distintas tradiciones cristianas tienen diversos conceptos sobre lo que significa y de cómo se manifiesta la santificación.
Lo importante, para cada uno de nosotros, aquí y ahora es entender que Jesús nos está invitando cada día a santificarnos, santificarnos significa dar testimonio de nuestro bautismo con palabras y hechos de vida, proclamar con nuestra vida a lo largo de toda nuestra existencia de que el único que reina en nuestros corazones es Cristo. Amén.


 

Leave a Reply

You can use these HTML tags:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>